—A diferencia de la shantina, Gwynn había caído en la ruta desnivelada de un arroyo, que caía en forma de cascada a unos cuantos metros más adelante. Nada espectacular, tan solo limpio y pacífico. La visión de las aguas descendiendo por esas piedras húmedas parecían las propias de un ›
‹ ahora estaba soñando? Aunque era un sueño muy real, desde luego, y su nivel de consciencia era total.— ¿¡Gwynneth!? —Gritó, más nerviosa. El lugar era muy bonito, sí, de ensueño... Pero tenía que volver con Gwynn, o encontrarle, o despertar. Lo que fuera.
El tarareo ›
‹ y agradable que Naya alzó la cabeza para mirar dónde estaba, y se lo encontró en el punto más alto del cielo, donde se apostaría si fuese medio día. Lo que tenía mucho sentido, porque... habían pasado un par de horas desde que Gwynn y ella se detuvieron para comer. Sus ›